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HASTA LLEGAR A NUEVA YORK:
Por: Hna. Angela Perez, ctsj.
Por solicitud del provincial de
los Padres Sacramentinos, las HNAS. CARMELITAS TERESAS DE SAN JOSE,
llegan a Estados Unidos, Waupaca (Wisconsin) en el año 1966,
para ayudar en el Seminario de la Orden de los Sacramentinos,
en esa ciudad. Por circunstancias ajenas a ambas partes se cierra el
Seminario. Por la situación anteriormente dicha, las Hnas. se
trasladan a Hyde Park el año 1971, a trabajar con la
misma Congregación de los Padres Sacramentinos. Por
circunstancias similares tienen que dejar Haypark. En octubre
de 1987 llega la Comunidad a trabajar en la Parroquia Nuestra
Señora de Guadalupe, en la calle 14 de Manhattan. Esta
fué la oportunidad para que se les cumpliera el sueño
de fundar una Residencia para jóvenes - femenina - en esta
ciudad. El 15 de Octubre de 1983, festividad de Santa Teresa de
Jesús, el sueño está ya realizado y se
inaugura oficialmente la Residencia "El
Carmelo", situada en el 249 West, de la calle 14, New York, NY
10011. El esfuerzo, y el sacrificio de las primeras
Hermanas ya es una realidad... Ya ha dado su fruto. Aquí
está el sueño hecho vida... Residencia 'EL CARMELO".
NUESTRA PRESENCIA, HOY
Por: Hna. Mercedes Fernández
Cogollos, ctsj.
Aquella imperceptible semilla que
el 22 de febrero de 1878 fue echada en los surcos de los campos de la
Iglesia, se ha desarrollado sólidamente, por la bondad divina,
a pesar de las dificultades, de todo género, que se han
opuesto a su desenvolvimiento.
Los primeros pasos fueron
especialmente lentos y difíciles. Sin recursos materiales y
apenas sin apoyos humanos de amistad y de influencia. Es más,
con la ignorancia y la marginación por parte de la autoridad
eclesiástica que debía haber respaldado, y aún
favorecido, aquella obra de Dios. No obstante, varias comunidades van
naciendo por la geografía catalana en las provincias de
Barcelona Tarragona y Lérida.
La guerra civil española de
1936 supone un duro revés para la Congregación,
todavía endeble: se cierran todas las casas, las hermanas son
dispersadas. Terminada la guerra, y tras vencer muchos
obstáculos, en 1940, La Congregación vuelve a renacer.
Se recuperan las casas, aunque muy deterioradas; las hermanas
regresan a las comunidades, pero no todas. Muchas vocaciones se
pierden. Recomienza la vida comunitaria. Prácticamente hubo
que volver a empezar.
En 1941 la Congregación se
afilia a la Orden del Carmen Descalzo por Decreto del Prepósito
General P. Pedro Tomás de la Virgen del Carmen. La Virgen del
Carmen, con Santa Teresa y San José son los Patronos del Instituto.
En 1949 la Congregación
sale de Cataluña. Otras tierras de España necesitan de
la misión de las Carmelitas Teresas de San José:
Galicia, León Madrid, Vizcaya. Después seguirán
Valladolid, Burgos, Huelva. Pero el espíritu misionero
se hará especialmente sensible y vibrante en las primeras
hermanas que partieron, en enero de 1949, rumbo a América. La
Rep. Dominicana fue el lugar de encuentro de las CTSJ con el Nuevo
Mundo. Allí se descubre un dilatado horizonte y una gente
humilde y sencilla que acoge con gran apertura y generosidad el
mensaje del Evangelio. Después vendrá Colombia, en
1960, Chile en 1961, Estados Unidos en 1967, Puerto Rico en 1979,
México en 1985, Costa de Marfil en 1994. Y, desde julio de
2004, también en Mozambique
La celebración del 125
aniversario de nuestra fundación es para nosotras un motivo de
acción de gracias y alabanza al Padre que ha suscitado en su
Iglesia el carisma con que hemos sido agraciadas para el bien de la
Iglesia y es también un nuevo estímulo/llamada para
volver a nuestras raíces, actualizar nuestro carisma y
responder, de forma eficaz a los retos y desafíos de los
hombres de nuestro tiempo.
NUESTRAS FUNDADORAS
Teresa Toda
y Juncosa nació en Riudecanyes (Tarragona) el 19 de agosto de
1826, en el seno de una familia campesina medianamente acomodada.
El 7 de julio de 1847 contrajo
matrimonio con el joven de Riudecanyes Antonio Guasch Doménech.
Pero la armonía conyugal duró sólo tres meses.
Antonio, el esposo, se entregó a la ociosidad y a toda clase
de vicios y Teresa tuvo que soportar por su causa, toda suerte de
humillaciones y malos tratos.
Ni siquiera con el nacimiento de
su hija Teresita, el 28 de mayo de 1848, depone Antonio su actitud.
Esta obstinación en el trato injurioso a su joven esposa hacen
que Teresa Toda tome una determinación insólita y
sorprendente en aquel contexto histórico: iniciar el proceso
de separación matrimonial ante los tribunales
eclesiásticos. El 5 de agosto de 1848 se le concede la
separación interina de la casa y compañía de su
marido por el término de tres meses durante los cuales
debería poner la causa de divorcio en estado de sentencia.
Antonio, enrolado en las filas
carlistas, desaparece y nunca se supo su paradero. También
Teresa Toda abandona su pueblo natal y marcha con su hija a la ciudad
de Tarragona.
Alejada de su doloroso pasado,
Teresa se dedicó a la vida de piedad, a las obras de
misericordia y a la esmerada formación de su hija, orientada
por el Dr. José Caixal y Estradé, Canónigo de la
Catedral de Tarragona y después Obispo de Seo de Urgel. Teresa
iba descubriendo en los acontecimientos de su vida la llamada del
Señor a consagrarse a Él en la vida religiosa, y a
acoger y educar niñas, preferentemente huérfanas
pobres. Para este fin proyectaba la fundación de una
Congregación religiosa que se dedicase a esta misión.
Teresa Guasch, su hija,
conoció el proyecto de su madre y se adhirió a él
decididamente. Aconsejadas por el Obispo Caixal, en 1868 se
trasladaron a Barcelona, y allí, no sin cierta
oposición, por parte de la autoridad eclesiástica, con
otras dos compañeras, Dolores Cotó y Catalina Pera,
fueron al fin autorizadas a vestir el hábito religioso, dentro
de casa, y a formar la primera comunidad de Hermanas Carmelitas
Teresas de San José, el 22 de febrero de 1878. Era el primer
ensayo de vida religiosa de la naciente Congregación.
El 16 de septiembre de 1883, ya
aprobadas las primeras Constituciones, hacía la
Profesión religiosa, junto con su hija y otras tres
jóvenes que se les unieron.
En 1885 lograron las Fundadoras
establecerse en casa propia y más adelante extender su
misión benéfica con la fundación de otras dos
casas en Barcelona y seis en la provincia de Tarragona: Catllar,
Reus, El Morell, Garidells, Vallmoll y La Masó.
La Madre Teresa pasó los
siete últimos siete años de su vida muy enferma y casi
inválida. El 29 de marzo de 1893 hizo su testamento, en el que
refleja sus mejores sentimientos y los ideales que inspiraron su vida
y su obra. Sobre todo, su celo ardiente por la gloria de Dios y una
tierna caridad hacia su prójimo, especialmente hacia las
huérfanas a las que personalmente prodigó cuidados maternales.
Fue un modelo de paciencia durante
su larga enfermedad. Falleció santamente el 30 de julio de
1898, a los 72 años de edad, exhortando a sus religiosas a la
observancia de las Constituciones y al sacrificio por las obras de
Dios a las que se había consagrado. Dejó en el
Instituto huellas de verdadera virtud.
Está introducida en Roma su
Causa de Canonización.
Teresa Guasch,
nace en Riudecanyes el 28 de mayo de 1848 y es bautizada al
día siguiente en la parroquia de su pueblo natal.
El 8 de julio, Antonio Guasch, su
padre, que ya estaba fuera del hogar, arrebató violentamente
de los brazos de su esposa a su hija Teresita y huyó con ella,
con peligro para la vida de la pequeña. La niña fue
recuperada por la abuela materna, Magdalena ayudada de otros hombres
del pueblo que corrieron tras Antonio.
El 8 de agosto de 1848, Teresa
Toda, la presenta al Sr. Arzobispo de Tarragona, para que le
administre el Sacramento de la Confirmación. Desde finales de
ese año Teresita ya vivirá en Tarragona, con su madre,
su abuela y sus tíos. En 1853, Teresita es matriculada en el
Colegio de la Compañía de María. Teresa Toda
quería una esmerada educación para su hija, sobre todo
una formación bien asentada en los principios y valores
cristianos, y que ella misma, en el seno familiar, procuraba inculcarle.
Y así juntas, madre e hija,
se van convirtiendo en tierra abonada y preparada para recibir y
acoger la llamada de Dios.
En 1863, su madre le confía
a su hija su deseo de consagrarse a Dios, fundando un Instituto
religioso para la acogida y educación de niñas
huérfanas. Teresa Toda ayuda a su hija a leer el paso de Dios
por sus vidas y su designio amoroso y providente sobre ellas. Teresa
Guasch, que había pensado en ingresar en otras Congregaciones,
acogió plenamente el proyecto de su madre y se
identificó con él.
Desde este momentos las dos
TERESAS, madre e hija, en perfecta unión y armonía,
sólo tienen una meta: Consagrar su vida a Dios y fundar una
Congregación al servicio de las huérfanas,
preferentemente. Aconsejadas por el Dr. Caixal, Canónigo de la
Catedral de Tarragona y director espiritual de la madre, van
preparando y disponiendo todo en silencio, salvando muchas
dificultades, y no perdiendo nunca su fe inquebrantable en Dios.
En 1868, aconsejadas por el ya
Obispo Caixal, se establecen en Barcelona. Sin embargo, no eran
aquellos los tiempos propicios para fundar una Congregación
religiosa en beneficio de las huérfanas, y pasarán
años de silencio y plegaria, intentando cimentar
sólidamente su obra.
En 1874, y en nueva entrevista con
el Obispo Caixal, éste les urge a poner por obra la
fundación. Realmente, una obra como la que ellas se
proponían, de tal envergadura, y con los precarios medios de
que disponían, necesitaba de la energía de aquel
indomable prelado, del carácter decidido de Teresa Toda y del
amor poderoso de Teresa Guasch
En 1883, aprobadas por el Vicario
Capitular del Obispado de Barcelona las primeras Constituciones del
Instituto, junto con su madre, y otras tres compañeras,
Catalina Pera, María Vallés y Rosa Capdevilla, Teresa
Guasch hace su Profesión religiosa.
Teresa Guasch será la que
encarnando mejor que nadie el ideal de su madre, se convierta ella
misma en la inspiradora, la pedagoga y el alma de la
Congregación. Primero en vida de su madre, y luego como
continuadora de su obra. Ella está en todo: en la
fundación de las casas, en la fijación de las leyes, etc.
En 1898, tras la muerte de su
madre, es elegida Superiora General de la Congregación, cargo
que desempeñó hasta su muerte. En 1902 ella obtuvo la
aprobación diocesana definitiva y en 1911 el Decreto de
Alabanza y la aprobación definitiva del Instituto.
Siguieron otras fundaciones: 1902,
Roda de Bará; 1906, Sabadell; y 1916, Tarragona, la
última fundación de nuestras Fundadoras. En 1912 la
aquejó una grave enfermedad lo cual no será
obstáculo para que continúe, con tesón y
constancia al frente de su obra. Pero la enfermedad va minando su
organismo y ella que siempre trabajó infatigablemente,
multiplicó su actividad en los últimos días
porque ya presentía su fin próximo.
La M. Teresa Guasch gozaba de la
admiración, amor y respeto no sólo de las hermanas de
su Congregación, sino también de cuantos la
conocían y se relacionaban con ella. Muchos la describieron
como una mujer de extraordinaria calidad humana y espiritual.
Su profunda experiencia de Dios la
ayudó a asumir con paciencia las contrariedades y dificultades
de los últimos días de su vida, producto no sólo
de su enfermedad sino también de algunas situaciones dolorosas
dentro del mismo Instituto al que tanto amaba y por el que
luchó con todas sus fuerzas desde el principio de su fundación.
El día 15 de diciembre,
sábado, entre las 11 y las 12 de la noche entregó su
alma a Dios. La fama de santidad que tuvo cuando vivió, se
confirmó y fue aumentando después de su muerte. Muchas
personas se vienen encomendando a ella, y según aseguran,
obtienen gracias por su intercesión.
Estas son las dos Teresas,
Fundadoras, ambas, de la Congregación. Su itinerario
espiritual no se puede separar. La madre es la que tiene la
intuición, la que recibe, primero, el carisma, la hija,
acogiéndolo y haciéndolo suyo, lo impulsa lo dinamiza,
lo potencia, lo lleva adelante.
El día 19 de abril de 2004,
se promulgó en Roma el Decreto por el que la Iglesia reconoce
oficialmente la heroicidad de sus virtudes y fue declarada "Venerable".
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